sábado, 17 de octubre de 2009

Nueva reseña de "Aplastamiento de las gotas"

Mónika Kibanski, profesora de Educación Pre-escolar en Argentina y coordinadora de la biblioteca "La vereda de los cuentos" (que reúne más de 2.000 libros infantiles escritos por autores de todo el mundo), nos brinda esta estupenda reseña de "Aplastamiento de las gotas" publicada en el portal de educación del Estado argentino www.educ.ar dentro de su espacio Contratapa

"Mas, como tenían genio, escribían tan bien, tan límpidamente, tan brevemente –calidad rara y difícil de alcanzar– que todo el mundo podía leerlos, incluso los niños"
(Michel Tournier)

La edición en formato libro álbum de Aplastamiento de las gotas es una apuesta audaz y ambiciosa. La propuesta editorial se apropia y vulnera en cierta forma una operación frecuente en la literatura infantil y juvenil: tomar un cuento y sumarle ilustraciones para adaptarlo a los lectores de esa edad. La colección Cuentos Líquidos, que integra este título de Julio Cortázar, reúne un conjunto de relatos cortos ilustrados pero orientados deliberamente al público adulto, con historias que tienen al agua como elemento inspirador y unificador.

El proyecto editorial surgió a propósito de la Exposición Internacional de Zaragoza 2008: agua y desarrollo sostenible en Laberinto de las Artes, un pequeño sello aragonés, en el que trabaja un grupo de jóvenes y entusiastas editores independientes españoles, que previamente habían publicado una interesante antología con los textos premiados del certamen Cuentos del agua, patrocinado también por la Expo.

Para elegir los tres primeros títulos que conforman esta serie se guiaron por sus gustos personales como lectores. Seleccionaron autores muy diferentes y pensaron en combinarlos con ilustradores españoles a los que también admiran para recrear visualmente esos textos. El deseo motorizador fue el de hacer libros como los que a ellos les gustaría encontrar en una librería.

Igual que Discurso del oso –reseñado en Contratapa–, Aplastamiento de las gotas fue originalmente publicado en el libro Historias de Cronopios y de Famas (1962), agrupado también dentro de Materiales plásticos.

La recreación realizada por la ilustradora Elena Odriozola es un extraordinario ejercicio de resematización del relato de Julio Cortázar. Odriozola imagina una pareja, un hombre y una mujer, como personajes principales de esta historia y descubre, en esa descripción tan visual que el narrador realiza sobre la lluvia, una sugerente y misteriosa historia de amor. Las imágenes juegan un papel central, de hecho la tipografía del texto que acompaña cada ilustración es extremadamente pequeña, casi que podría leerse el texto tan solo a partir de las imágenes.

Consciente de que los álbumes son obras que se inician mucho antes de la primera página y que culminan más allá de la última línea del texto, la ilustradora no desaprovecha las guardas del libro para dibujar unas plumas rosadas, que sigilosamente presagian saltos, vibraciones y revuelos en el relato.

Las escenas se suceden con una austera composición, en la que ilustradora plantea un interesante uso expresivo y poético de los espacio "en blanco" o "vacíos". Sobre un luminoso fondo verde claro las figuras de los dos personajes principales, ubicados en una u otra página, tienen un protagonismo absoluto. La doble página está trabajada de forma muy original, como si ambas formaran parte de una única escena. Explota los extremos de la imagen en planos y encuadres y se vale plásticamente de la metonimia, la elipsis y el fuera de campo. Conjunto de recursos con los que el libro gana una ilusión de continuidad y movimiento propia del séptimo arte o de los antiguos juguetes ópticos.

Hay un delicado trabajo de acercamientos y alejamientos entre los personajes, esos seres de aspecto tímido y ensimismado. Se buscan, se ignoran, se reencuentran, se acarician, se alejan, se distraen, se acompañan; marchas y contramarchas, en un devenir de tensiones y distensiones corporizadas magistralmente en el minucioso tratamiento de los gestos de esos dos seres que observan entre cuatro paredes cómo cae la lluvia.

Elena Odriozola mira y retrata la atmósfera de la relación entre ellos con el mismo asombro, sensibilidad y detalle que el narrador del texto escrito observa la lluvia, construyendo un exquisito diálogo entre los leves movimientos de las gotas y las sutiles acciones y emociones de los personajes. En el aparente hastío de la nada, texto e imágenes consiguen hacer visible lo invisible.

Otros títulos de la colección: Náufragos, de la autora uruguaya radicada en Barcelona, Cristina Peri Rossi, ilustrado por Elisa Arguilé y El silencio de las sirenas, de Franz Kafka, ilustrado por Riki Blanco. Los tres ilustradores de la colección han sido Premios nacionales de Ilustración.